Sci-Fi II: Que la fuerza os acompañe y no os muerda un Morlock

Y ahora que ya estamos situados y tenemos los cinturones abrochados, vamos a despegar con lo que vosotros esperábais leer y nosotros estábamos ansiosos por escribir: STAR WARS.

En los años 70 ya era habitual la hibridación de géneros, que como lectores fieles que sois, recordaréis de la publicación sobre el cine de terror cuando hablamos de Alien, el 8º pasajero (R.Scott, 1979). Es necesario que digamos esto para entender el contexto en que se creó originariamente La Guerra de las Galaxias. Esta "ópera espacial épica" que mezcla western, aventuras, cine bélico, ciencia ficción..., comenzó su andadura basándose  en la obra de Kurosawa La fortaleza escondida (1958).

El primer largometraje, Star Wars: Episode IV - A New Hope, escrita y dirigida por George Lucas, llegó en 1977 y su éxito fue tal que generó su propia cultura y se acabó transformando en una trilogía: Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back (Irvin Kershner, 1980) y Star Wars: Episode VI - Return of the Jedi (Richard Marquand, 1983). Star Wars incluyó algo verdaderamente importante en el cine (ayudada, obviamente, por los efectos especiales) y fue el hecho de asumir que cuaquier cosa que se pudiera imaginar, por irreal que fuera, tenía cabida en la gran pantalla. Sírvase como ejemplo la secuencia en la cantina de Tatooine

cantina

La campaña de publicidad de esta saga no tuvo precedentes y los ingresos por merchandising superaron a los de taquilla. El resto es la historia que todos conocemos. El universo intergaláctico salió de la gran pantalla en forma de comic gracias a Marvel y la cultura generada por la saga hizo que todos creciéramos con la frase de aquel señor de casco negro diciéndole a Luke Skywalker que era su padre.

Apareció una nueva trilogía entre 1999 y 2005 (The Phantom Menace, Attack of the Clones, Revenge of the Sith). Así como series de animación (Star Wars: The Clone Wars en 2008 y Star Wars Rebels: Spark of Rebellion en 2014). Finalmente, en 2015 se lanzó la muy esperada Star Wars: Episode VII - The Force Awakens, dirigida, coescrita y coproducida por J. J. Abrams. Recuperando aquella estética de la trilogía original y combinando el reparto inicial con jóvenes actores, contecta con varias generaciones y crea nuevos adeptos. Esta nueva trilogía promete estar a la altura de la original, aunque fue muy criticada por su falta de originalidad, previsibilidad y falta de temas filofósicos y metafísicos que caracterizaron a las películas iniciales. Pero, y como apunte personal, ¿puede haber algo peor que ver a un jovenzuelo Anakin, futuro malo malísimo de la galaxia, decir con ojos de pimpollo enamorado "soy prisionero del beso que nunca debiste haberme dado" en El Ataque de los Clones? Meditadlo.

Para cerrar este paréntesis "starwariano" (curiosamente, los fans de Star Wars no tienen un nombre universalemente reconocido como los trekkies) haremos mención a los spin off que llegarán próximamente a los cines, ahondando en el universo galáctico y contando de forma paralela a la trama principal varias historias de las que siempre quisimos más datos. El primero, Rogue One (Star Wars Anthology) está a punto de llegar. 

Pero existe cine más allá del Halcón Milenario. En 1977, Steven Spielberg, otro de los pesos pesados de la ciencia ficción, lanza otro peliculón del género: Encuentros en la Tercera Fase en la que se da una visión más optimista del extraterrestre que la que luego nos dejaría Alien.

Por otro lado, en estos años se recupera la ciencia ficción más clásica con Star Trek y también aparece la serie Battlestar Galactica (1978).

En los años 80 una película revolucionaría la ciencia ficción y sentaría las bases del "cyberpunk" en el cine. Ridley Scott adaptó la novela corta ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick en Blade Runner (1982) para contar la historia de Rick Deckard (se puede decir que Harrison Ford lo ha hecho todo en el cine, merece un capítulo para él solito), un agente de policía que se dedica a cazar replicantes en una sociedad distópica. Cuando el largometraje vio la luz recibió malas críticas, sin embargo, ha acabado convirtiéndose en una película de culto.

Rick Deckard

Otros títulos de los años 80 serán Predator (John McTiernan, 1987) y The Terminator (James Cameron, 1984) en la que aparece la figura del superhumano, la fusión del hombre y la máquina, ambas con  Arnold Schwarzenegger, como no podía ser de otra manera.

Aunque en los corazones de todos los que crecimos en la época de Barrio Sésamo (que igual algo de ciencia ficción tambien tiene) siempre estarán dos películas que marcaron a una generación entera: E.T, el extraterrestre (Spielberg, 1982) y  Regreso al Futuro (Robert Zemeckis, 1985), que puede considerarse también como cine de aventuras o comedia. Nada sería lo mismo sin "mi casa-teléfono" ni Doc y McFly y su condensador de fluzo. 

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Años más tarde, en los 90, los efectos especiales vuelven a cobrar importancia por encima de las revisiones y los temas adultos. Todos recordamos Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993) y la parodia del género de ciencia ficción de Tim Burton Mars Attacks! (1996).

Finalmente, y bajo la influencia del efecto 2000, aparece la trilogía que puso de moda la combinación gabardina, cuero, gafas de sol y pelo engominado: The Matrix (1999) de las hermanas Wachowski. Gracias a ella reflexionamos sobre lo que es real y lo que no lo es, vimos a Neo esquivar balas como nunca antes lo habíamos hecho y nos pusimos en el lugar del elegido, porque, al final, todo depende de si tomamos la píldora azul o la roja.

Ya habíamos aprendido que el cine podía crear historias de mundos imposibes y personajes increíbles, y ahora que los efectos digitales iban a empezar su época dorada, ¿quién se iba a atrever a ponerle diques a la ciencia ficción? Y es que, aún quedan por llegar los superhéroes y los viajes espaciales (tanto de emigración como de inmigración).

Y ahora que ya estamos situados y tenemos los cinturones abrochados, vamos a despegar con lo que vosotros esperábais leer y nosotros estábamos ansiosos por escribir: STAR WARS.

En los años 70 ya era habitual la hibridación de géneros, que como lectores fieles que sois, recordaréis de la publicación sobre el cine de terror cuando hablamos de Alien, el 8º pasajero (R.Scott, 1979). Es necesario que digamos esto para entender el contexto en que se creó originariamente La Guerra de las Galaxias. Esta "ópera espacial épica" que mezcla western, aventuras, cine bélico, ciencia ficción..., comenzó su andadura basándose  en la obra de Kurosawa La fortaleza escondida (1958).

El primer largometraje,Star Wars: Episode IV - A New Hope, escrita y dirigida por Geroge Lucas, llegó en 1977y su éxito fue tal que generó su propia cultura y se acabó transformando en una trilogía: Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back (Irvin Kershner, 1980) y Star Wars: Episode VI - Return of the Jedi (Richard Marquand, 1983). Star Wars incluyó algo verdaderamente importante en el cine (ayudada, obviamente, por los efectos especiales) y fue el hecho de asumir que cuaquier cosa que se pudiera imaginar, por irreal que fuera, tenía cabida en la gran pantalla. Sírvase como ejemplo la secuencia en la cantina de Tatooine.