Sci-Fi I: Visionarios, superhéroes y Spock

Si gracias a los géneros cinematográficos podemos hablar en medio de la calle cantando y bailando con nuestros vecinos como elenco invitado o contemplar las más escalofriantes escenas con la protección que da estar del otro lado de la pantalla, ¿qué me decís de la posibilidad de viajar en el tiempo, hacerte amigo de un extraterrestre o ser salvados por un superhéroe? ¡Gracias por existir Ciencia Ficción!

La primera vez que el público pudo ver los artificios y trucos del género fue con un señor llamado Georges Méliès, ilusionista y director que pasó a la historia como el "mago del cine". Gracias a su su dominio de efectos especiales como el stop trick, las exposiciones fotográficas o el time lapse, lograba contar historias de fantasía, imposibles hasta entonces. A través de sus investigaciones, contribuyó a desarrollar el lenguaje cinematográfico y nos dejó una extensa filmografía entre la que destaca Viaje a la Luna (1902), con una de las imágenes más icónicas de la historia del cine.

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Y mientras, en España, donde siempre nos creemos a la cola de cualquier cosa que sea innovar y aportar algo importante, Segundo de Chomón investigaba para pasar a la historia como el descubridor de un efecto llamado "paso de manivela" o lo que hoy conocemos como stop motion. Su película más conocida es El hotel eléctrico (1908).

Por su parte, mientras seguían avanzando las innovaciones técnicas, el expresionismo alemán, hacía que surgieran las novedades narrativas con la aparición de los androides. En 1927, Fritz Lang crea Metrópolis, una película inspirada en una novela de Thea von Harbou. Con trama distópica y una importante carga ideológica sujeta a diversas interpretaciones fue el primer filme considerado Memoria del Mundo por la Unesco. ¿Hace falta decir más?

En los locos años 20, y posteriormente, durante el periódo de entreguerras, EEUU se hace finalmente con el género, aunque todo se vuelve confuso y éste se mezcla con otros: lo que es ciencia ficción, puede ser también terror. En esta época, aparecen los superhéroes en la industria del comic estadounidense y no tardarán en dar el salto al cine, porque en aquellos años más que nunca, el mundo necesitaba una figura salvadora. Un ejemplo es Flash Gordon (Frederick Stephani, 1936).

Ya en los años 40, surge el miedo a una "amenaza comunista" que podía estar en cualquier parte y tomar cualquier forma. Este pavor colectivo tiene su reflejo en el cine, como vemos por ejemplo en La invasión de los ladrones de cuerpos (Don Siegel, 1956).

En los 50 el cine empezó a competir con la televisión a base de efectos especiales más elaborados y planteamientos narrativos más complejos. Aparecen dos títulos destacados cuyo prestigio llega hasta nuestros días. Por un lado The Day the Earth Stood Still (-o Ultimátum a la Tierra- Robert Wise, 1951), basado en el relato pulp Fairwell to the Master. Al contrario de la mayoría de producciones de aquella época en las que se reflejaba el miedo de la sociedad a una invasión que terminase con su estilo de vida, esta película tiene un guión antimilitarista que rompe la tendencia. Se ganó un lugar en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ser considerada «cultural, histórica, o estéticamente significativa».

Por otro lado está Forbidden Planet (Fred McLeod Wilcox, 1956) en la que aparece el robot Robby, un icono de la ciencia ficción. Esta película fue una influencia fundamental para Gene Roddenberry, creador de Star Trek.

En Estados Unidos, la ciencia ficción en los años 60 se caracterizó por el pesimismo. O sino que se lo digan a Charlton "¡Os maldigo!" Heston en El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968). Mientras tanto, en Europa prestaban más atención a la estética, tal y como se muestra en Barbarella (Roger Vadim, 1968) basado en el comic del mismo nombre, en la que vemos a Jane Fonda enfrentarse al malvado Durand-Durand.

Ahora es cuando empezan aparecer los verdaderos pesos pesados. Los 60 fueron unos años muy intensos: los Beatles, los hippies, la Guerra Fría, Woodstock y la llegada a la Luna, el verano del amor y mayo del 68. Y lo que aquí nos ocupa: 2001, una odisea del espacio y la aparición de Star Trek.

Con 2001, a Space Odissey (Stanley Kubrick, 1968) revolucionó el género dándole un toque adulto. Pierde la intención comercial, con lo que deja de ser un título para todos los públicos con un ritmo mucho más lento y una carga simbólica importante. En definitiva, es necesario darle bastante al coco mientras vemos esta película, por algo para algunos es considerada como "pretenciosa" mientras que para otros es "una obra maestra". Quede como anécdota que muchos de los animadores que se encargaron de los efectos especiales se pasaron tanto tiempo trabajando con fondos negros, que, terminada la producción, corrieron a trabajar en El submarino Amarillo (George Dunning, 1968). Desconocemos qué resultados tendría este cambio tan brutal...

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Por su parte aparece Star Trek (Star Trek: The Original Series 1966-1969) , una serie de televisión creada por Gene Roddenberry para la cadena de televisión NBC. A través de las aventuras espaciales del Capitán Kirk, Spock y demás personajes de la saga, han llegado a nuestros días recursos frecuentes de la ciencia ficción como el teletransporte o los viajes superluminares. Robert Wise se encargó de la primera película en 1979 y años más tarde sería Leonard Nimoy (Star Trek III: The Search for Spock, Star Trek IV: The Voyage Home) o J.J. Abrams (Star Trek: The Future Begins, Star Trek: Into Darkness) entre otros, quienes se encargarían de actualizar estas hazañas galácticas a nuestros días.

Y ahora que el género ya está desarrollado y asentado y que se empiezan a explorar las inmensas posibilidades de los mundos, personajes e historias que no responden a barreras realistas, el viaje a la imaginación no ha hecho más que empezar. Abróchense los cinturones que seguiremos viajando...

"My folks came to the US as immigrants, aliens, and became citizens. I was born in Boston, a citizen, went to Hollywood and became an alien." Leonard Nimoy